Adoración y Liturgia — Parte 1
¿Después del servicio de adoración, Carmen salió de la iglesia y dijo con un suspiro: “Bueno, ya salí de eso. Ya cumplí con Dios.” ¿Tiene Carmen razón? ¿Es la adoración una obligación, un deber que hay que cumplir?
Por un lado, es cierto que Dios manda la adoración. La Biblia dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo.” (3r Mandamiento, Éxodo 20:8, RV) Este mandamiento requiere que apartemos tiempo cada semana para dejar a un lado el trabajo y adorar a Dios.
Sin embargo, la adoración se basa en algo que Dios hace, no en algo que los seres humanos hacen. La Biblia dice: “Así que nosotros, que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos. Inspirados por esta gratitud, adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente” (Hebreos 12:28, NVI)